Los 3 símbolos más antiguos de la humanidad (y su conexión con la masonería)
Desde que el ser humano empezó a caminar sobre la Tierra, también empezó a buscar maneras de expresar lo que sentía, lo que temía y en lo que creía. Así nacieron los símbolos, esos dibujos simples pero poderosos que decían más que mil palabras. Hoy quiero contarte sobre tres de los símbolos más antiguos conocidos por el hombre, y cómo —curiosamente o no tanto— tienen un eco profundo en la masonería.
1. El círculo
El círculo es probablemente el símbolo más antiguo de todos. Aparece en grabados prehistóricos, en rituales solares, en tumbas ancestrales. Representa lo eterno, lo que no tiene ni principio ni fin. En la masonería, el círculo también tiene su peso: simboliza la perfección, la unidad, la infinitud del alma. No por nada en algunos trazados masónicos vemos al "punto dentro del círculo", una enseñanza profunda sobre la relación del ser humano con el universo y sus propios límites.
2. El triángulo
Otro viejo conocido: el triángulo. Lo encontramos en culturas egipcias, mesopotámicas y hasta en los primeros templos de la humanidad. El triángulo representa la estabilidad, el equilibrio de las fuerzas. En la masonería, el triángulo —y especialmente el triángulo equilátero— es un símbolo sagrado. Representa los tres grandes pilares de la institución: Sabiduría, Fuerza y Belleza. Además, el triángulo es la base para entender la famosa letra "G" rodeada de compases y escuadras.
3. La espiral
La espiral es un símbolo fascinante: la ves en las conchas marinas, en las galaxias, en los remolinos de agua... y también en las pinturas rupestres más antiguas. Representa el crecimiento, el ciclo de la vida, el viaje interior. Aunque no siempre se la ve de manera explícita en los símbolos masónicos más conocidos, la idea de un "camino ascendente", de evolución personal y perfeccionamiento constante, es muy masónica. El Aprendiz, el Compañero y el Maestro van recorriendo esa espiral de conocimiento y experiencia.
¿Qué tienen en común estos tres símbolos?
Todos hablan de procesos naturales, de verdades universales, de conceptos que no dependen del tiempo ni de la cultura. Y eso mismo es lo que busca la masonería: tocar lo eterno a través de lo simple, entender lo profundo a partir de los símbolos más básicos.
Así que la próxima vez que veas un círculo, un triángulo o una espiral, recuerda: no son solo formas bonitas. Son huellas de sabiduría antigua, que siguen latiendo en el corazón de la masonería… y en el nuestro.
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