Entre el ideal y la manipulación
Hablar de un "orden mundial" es entrar en un terreno donde la política, la economía y la sociedad se entrelazan con intereses ocultos, teorías de conspiración y realidades innegables. ¿Estamos realmente ante un reordenamiento global dirigido por las élites? ¿O es simplemente la evolución natural de una sociedad interconectada?
Desde la perspectiva masónica, el debate no es menor. La masonería ha promovido históricamente la libertad, la justicia y el progreso . Sin embargo, estos ideales solo pueden florecer en un sistema donde el individuo tenga voz y autonomía , algo que muchas tendencias actuales parecen querer restringir.
Veamos cómo el mundo está cambiando y qué podemos aprender desde la luz del pensamiento crítico.
El orden político: democracia en jaque
La democracia, tal como las conocemos, está en crisis. Los gobiernos se alejan de la gente y las decisiones parecen tomarse en oficinas a puertas cerradas, lejos del ciudadano común.
Cada vez hay más decisiones políticas impuestas desde organismos internacionales , como la ONU o el Foro Económico Mundial, que buscan establecer reglas globales sobre temas que afectan la soberanía de las naciones.
El auge de la censura digital y la manipulación mediática han convertido la información en un arma de control. ¿Cómo puede una sociedad ser libre si la verdad es seleccionada por unos pocos?
Los intereses corporativos pesan más que la voluntad popular. ¿Quién manda realmente en el mundo: los políticos o los grandes grupos financieros que financian sus campañas?
Desde una visión masónica, la política debe estar al servicio del pueblo y de la búsqueda de la verdad , no de la manipulación. La democracia sin ciudadanos informados y críticos se convierte en una ilusión de libertad.
El orden económico: riqueza concentrada, pobreza globalizada
En teoría, la globalización económica debía traer progreso para todos. En la práctica, vemos que unos pocos se hacen más ricos mientras las clases medias y bajas se ven más asfixiadas.
Las grandes corporaciones han sustituido a los gobiernos. Las decisiones económicas no las toman los parlamentos,
La digitalización del dinero avanza : menos efectivo, más control sobre nuestras transacciones. Se plantea incluso la eliminación del dinero físico, lo que daría un poder absoluto a los bancos centrales y gobiernos sobre nuestras finanzas.
Crisis económica provocadas y rescatadas con más deuda. El sistema parece diseñado para que los países y los ciudadanos nunca terminen de pagar sus deudas.
La masonería siempre ha defendido la independencia y la dignidad del individuo . Si la economía está diseñada para endeudarnos y controlarnos, ¿dónde queda la verdadera libertad?
El orden social: la fragmentación de la humanidad
Una sociedad dividida es una sociedad fácil de manipular. Las élites han aprendido que no necesitan oprimir con violencia, sino enfrentarse a las masas entre sí.
Guerra de ideologías: izquierda contra derecha, feminismo contra tradicionalismo, nacionalismo contra globalismo… Mientras la gente pelea entre sí, el poder real sigue intacto.
Control digital y vigilancia masiva: cada clic en internet está registrado, cada movimiento en la calle es filmado. Nos dicen que es por nuestra seguridad, pero ¿qué pasa cuando se usa para controlar la disidencia?
Reducción de la libertad individual en nombre del "bien común". Se nos pide renunciar a derechos básicos en favor de agendas globales supuestamente altruistas.
La masonería enseña que el verdadero progreso no viene de la imposición, sino del crecimiento individual y colectivo basado en la educación y la razón. Si el orden social se basa en el miedo y la división, no es progreso, sino control.
¿Cuál es el papel de la masonería ante este nuevo orden?
Como masones y ciudadanos, no podemos ser simples espectadores. El conocimiento y el pensamiento crítico deben ser nuestra mejor defensa.
Investigar y cuestionar: No aceptar verdades prefabricadas, sino buscar la luz del conocimiento.
Defender la libertad y la soberanía: Tanto a nivel individual como nacional, porque sin autonomía no hay verdadero desarrollo.
Construir en lugar de destruir: La masonería no es una orden de conspiradores ni de revolucionarios ciegos, sino de arquitectos de un mundo mejor. Pero ese mundo solo será justo si nace de la conciencia y no de la imposición.
El "nuevo orden mundial" no es un concepto malo en sí mismo. El problema es quién lo diseña, con qué propósito ya qué costo para nuestra libertad .
La pregunta es clara: ¿seremos arquitectos de nuestro destino o piezas de un tablero que otros manejan?

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