El Silencio y la Masonería.

 


Un Vínculo Más Allá del Misterio

Si hay algo que siempre ha envuelto a la masonería en un halo de intriga, es el famoso silencio. Pero, ¿qué pasa con este rollo del silencio? ¿Es solo una pose mística para parecer interesantes, o hay algo más detrás? Vamos a desmenuzarlo de manera crítica, pero con un toque ligero, como si estuviéramos charlando en un café con un buen amigo que quiere saber de qué va esto de los masones.

El Silencio: ¿Secreto o Sabiduría?

En la masonería, el silencio no es solo callarse la boca para no soltar spoilers de las reuniones en la logia. Es un concepto mucho más profundo, casi filosófico, que se conecta con la idea de introspección y reflexión. Los masones suelen decir que el silencio es una herramienta para escuchar la propia conciencia y, de paso, para no andar hablando pendejadas. Pero, seamos sinceros, también tiene un lado práctico: no todos los rituales o símbolos se explican a la primera porque, francamente, son un poco como un chiste interno; si no estás en el contexto, no lo pillas.

Ahora, aquí viene la crítica: a veces, este énfasis en el silencio puede sentirse como una barrera. Para el público general, que ya de por sí ve a la masonería como un club súper secreto donde se planea la dominación mundial (spoiler: no es así), tanto mutismo puede generar desconfianza. Imagínate que llegas a una fiesta y todos están susurrando en un rincón; te vas a sentir excluido, ¿no? La masonería podría beneficiarse de ser un poquito más abierta, no para revelar sus rituales más profundos, sino para explicar que el silencio no es solo para guardar secretos, sino para fomentar una conexión personal con valores como la humildad y la prudencia.

El Silencio en la Práctica Masónica

En las logias, el silencio es casi un personaje más. Durante los rituales, hay momentos en los que todos se quedan callados, como si el tiempo se detuviera. Esos instantes son para meditar, para dejar que las ideas sedimenten. Es como cuando te quedas mirando el mar y, de repente, todo en tu cabeza hace clic. Pero, ojo, no es que los masones sean unos monjes zen todo el tiempo. También hay debates, risas y, sí, a veces hasta discusiones acaloradas (somos humanos, no estatuas).

Sin embargo, aquí va otro punto crítico: este amor por el silencio puede ser un arma de doble filo. Por un lado, te ayuda a enfocarte y a no caer en la tentación de hablar por hablar. Por otro, puede hacer que algunas logias se queden atrapadas en un modo demasiado rígido, donde el silencio se usa para evitar cuestionar ciertas tradiciones o dinámicas internas. Y, vamos, en un mundo que cambia a la velocidad de un tuit, aferrarse a “así se ha hecho siempre” no siempre es la mejor jugada.

El Silencio y el Mundo Exterior

Para el público general, el silencio masónico a veces se interpreta como “uy, estos tipos ocultan algo turbio”. Y no los culpo. La historia no ayuda: la masonería ha sido perseguida, prohibida y acusada de todo, desde conspiraciones políticas hasta pactos con el diablo (sí, en serio). Pero, en realidad, el silencio no es tanto para esconder cosas como para proteger una experiencia personal. Es como cuando guardas un diario: no es que estés planeando un crimen, solo quieres un espacio para ti.

Dicho esto, la masonería podría mejorar su comunicación con el mundo exterior. No se trata de subir los rituales a TikTok (aunque, pensándolo bien, un reel sobre los símbolos masónicos sería un hit), sino de explicar que el silencio es una herramienta para crecer como persona, no una cortina de humo. Si la gente entendiera que la masonería usa el silencio para reflexionar sobre cómo ser mejores ciudadanos, quizás dejarían de pensar que somos un club de conspiradores con delantales raros.

Un Toque de Humor para Cerrar

El silencio en la masonería es como el cilantro: a algunos les encanta y lo ven como el toque esencial, mientras que otros lo encuentran sospechoso y prefieren dejarlo fuera. Es una herramienta poderosa para la introspección y el respeto, pero también puede ser un obstáculo si se usa para mantener una imagen de misterio innecesaria. La masonería, con su rica tradición, tiene mucho que ofrecer al mundo moderno, y tal vez, solo tal vez, hablar un poquito más (sin perder la esencia) podría ayudar a que más gente entienda de qué va este rollo.

Así que, la próxima vez que alguien te pregunte por qué los masones son tan calladitos, dile que no es porque estén planeando conquistar el mundo, sino porque están ocupados tratando de conquistarse a sí mismos. Y, si no te creen, invítalos a un café y sigue la charla.

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