Desigualdad, Inseguridad Económica y Pérdida de Confianza Social.

 

Una Reflexión Masónica

La realidad que enfrentamos

El Informe Mundial sobre lo Social 2025 de la ONU es claro:

  • Más de 2,800 millones de personas viven en condiciones precarias.

  • El 60 % de la población teme perder su empleo.

  • El 65 % vive en países con desigualdad creciente.

  • Y más de la mitad de los ciudadanos del mundo desconfían de sus gobiernos.

Estas cifras no son solo estadísticas. Son vidas reales, familias enteras, esperanzas que se desgastan día a día.

Lo que nos enseña la Masonería

La Masonería no es ajena a estas realidades. En sus principios más profundos encontramos herramientas para comprender y actuar:

  • Igualdad: todos somos obreros en la cantera de la humanidad; nadie merece quedarse atrás.

  • Libertad: no hay verdadera libertad si falta la dignidad que da el pan y el trabajo.

  • Fraternidad: el dolor de un hermano es también nuestro dolor.

“El verdadero Templo no se construye con piedra, sino con seres humanos libres y en paz.”

Inseguridad económica: el miedo de nuestro tiempo

Hoy millones viven con el temor de perder su sustento. Ese miedo transforma al vecino en competidor y al prójimo en amenaza.

Para la Masonería, el trabajo es más que sustento: es expresión de la voluntad creadora del hombre. Cuando el trabajo se precariza, se debilita la dignidad humana.

La confianza rota

Quizá el dato más grave es la pérdida de confianza social. Cuando los ciudadanos dejan de creer en gobiernos e instituciones, la cohesión se fractura.

La Masonería nos recuerda que:

“La confianza es la argamasa que sostiene el edificio social.”

Sin esa argamasa, ninguna nación puede sostenerse en pie.

¿Qué podemos hacer?

Desde una perspectiva masónica, hay caminos concretos para actuar:

  1. Educar → la instrucción ilumina y fortalece.

  2. Servir → la solidaridad activa es la primera forma de justicia.

  3. Dar ejemplo → rectitud en la vida pública y privada.

  4. Dialogar → construir puentes donde otros levantan muros.

La desigualdad, la inseguridad económica y la pérdida de confianza social son los grandes retos de nuestro tiempo. Pero también son la piedra bruta que estamos llamados a pulir.

Que el compás de la equidad, la escuadra de la justicia y la plomada de la rectitud guíen nuestras acciones. Porque mientras exista un solo ser humano viviendo con miedo y desconfianza, el Templo de la Humanidad seguirá incompleto.

Este blog es una invitación a reflexionar y a actuar.
Como masones y como ciudadanos, tenemos el deber de ser luz en medio de la incertidumbre.

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