Después de la Independencia de México

 


Luces y Sombras de un Cambio Inconcluso

Lo bueno: ruptura necesaria

La independencia fue inevitable. El imperio español ya no podía sostenerse y el vacío de poder abrió espacio para nuevas formas de organización.

  • Se rompió el vínculo con una metrópoli que explotaba recursos sin reinvertir en el territorio.

  • Se abrió el camino a la idea de soberanía y autogobierno.

  • Se sembró, aunque de manera imperfecta, la semilla de una identidad política propia.

Lo malo: continuidad disfrazada

La independencia no trajo justicia social, sino la continuidad de privilegios bajo otro nombre.

  • La élite criolla reemplazó a la élite peninsular.

  • Los pueblos indígenas siguieron marginados.

  • Los mestizos continuaron como mano de obra barata.

  • La riqueza permaneció concentrada.

Se cambió la bandera, no la estructura de poder.

Lo bueno: apertura de debate político

La independencia permitió discutir sobre modelos de gobierno y abrir paso a nuevas ideas.

  • Surgieron constituciones, congresos y debates sobre derechos.

  • Se cuestionó por primera vez la legitimidad de los privilegios coloniales.

  • El pueblo, aunque no fue beneficiario pleno, se convirtió en actor visible de la historia.

Lo malo: fragmentación y violencia

La independencia dejó un país dividido, débil y en permanente conflicto.

  • Luchas entre centralistas y federalistas.

  • Intervenciones extranjeras aprovechando el desorden.

  • Décadas de inestabilidad política y guerras internas.

El nuevo Estado nació frágil, sin proyecto común de nación.

Lo bueno: el principio de una búsqueda

Aunque incompleta, la independencia abrió un horizonte de emancipación. Mostró que el poder colonial podía ser cuestionado y vencido. Fue un primer paso en un camino largo hacia la libertad.

Lo malo: la deuda pendiente

La emancipación real —económica, social y cultural— no llegó con 1821.

  • Las mayorías siguieron sometidas.

  • La educación permaneció restringida.

  • La igualdad fue una promesa postergada.

La independencia fue más un cambio de administradores que un cambio de estructuras.

Una mirada masónica

Desde la masonería, lo importante no es glorificar un acto histórico, sino leerlo en su verdad profunda:

  • Fue un proceso necesario, pero limitado.

  • Fue un movimiento político, no una revolución social.

  • Fue una ruptura formal, pero no una emancipación total.

La independencia nos deja una enseñanza: la libertad verdadera no se obtiene cambiando amos, sino transformando las condiciones que hacen posible la servidumbre.

El 1821 fue solo un inicio, no un final. La obra inconclusa de emancipación sigue siendo tarea de los hombres y mujeres libres que buscan construir un orden más justo.

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