El misterio solar que antecedió a la Masonería
Los orígenes de un culto de luz, Mucho antes del surgimiento del cristianismo y de la Masonería, existió un culto de gran profundidad espiritual conocido como el mitraísmo o misterios de Mitra.
Este antiguo sistema religioso, de origen persa, se expandió por el mundo grecorromano entre los siglos I y IV de nuestra era, convirtiéndose en una escuela iniciática de sabiduría, disciplina y fraternidad.
Una religión de iniciados
Los grados de iniciación mitraica como Corax (cuervo), Nymphus (novicio), Miles (soldado), Leo (león), Perses, Heliodromus y Pater (padre) reflejaban un proceso de autoconocimiento y transformación interior.
Cada iniciado aprendía a dominar sus pasiones, a reconocer su lugar en el universo y a servir a la verdad con humildad y fortaleza.
El Mitraísmo y la Masonería
Así como los mitraicos se reunían en torno a una luz simbólica en lo profundo de la tierra, los masones lo hacemos en torno a la Luz del Gran Arquitecto del Universo, dentro de un templo que representa el cosmos y la conciencia.
El masón, como el antiguo mitraico, se esfuerza por dominar su propia naturaleza, servir a la verdad y construir en silencio la armonía del mundo.
Una enseñanza vigente
El mitraísmo fue una escuela del alma, una preparación para el renacimiento espiritual.
Y aunque su culto se perdió en el tiempo, su esencia sigue viva en toda enseñanza que promueva el autoconocimiento, la fraternidad y la elevación moral.
Como masones, podemos ver en Mitra no solo un dios antiguo, sino un arquetipo del Iniciado Universal, aquel que busca la verdad sin miedo y que ofrece su vida en sacrificio simbólico para iluminar a la humanidad.

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