Un Debate Antiguo, un Reto Actual
Hablar de regularidad e irregularidad en la masonería es entrar en un terreno donde la historia, la tradición y la interpretación se entrelazan. Este tema ha provocado debates intensos dentro y fuera de las logias, pues muchos se preguntan si la falta de “reconocimiento oficial” convierte a un masón en alguien menos legítimo o fuera de la fraternidad.
Como masón grado 33, sostengo que la masonería es mucho más profunda que un sello o un decreto. La regularidad no define el espíritu masónico: lo hace el trabajo interior, la ética, la verdad y la fraternidad.
¿Qué Significa Ser una Logia Regular o Irregular?
La regularidad masónica hace referencia al reconocimiento mutuo entre las distintas obediencias. Según la Gran Logia Unida de Inglaterra (GLUI), para ser “regular” una logia debe:
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Creer en un Ser Supremo o Gran Arquitecto del Universo.
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Trabajar con las tres grandes luces masónicas: la Escuadra, el Compás y el Volumen de la Ley Sagrada.
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No involucrarse en política ni religión dentro del templo.
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Mantener independencia administrativa y filosófica.
Las logias irregulares no siguen al pie de la letra estos parámetros o no son reconocidas por la GLUI, pero eso no significa que carezcan de autenticidad. Muchas de ellas promueven una masonería más filosófica, humanista y abierta, centrada en el crecimiento del individuo y el servicio social.
¿Se Deja de Ser Masón por Pertenecer a una Logia Irregular?
Un hermano puede tener todos los reconocimientos “oficiales” y ser espiritualmente irregular, mientras que otro, sin ellos, puede vivir los principios más puros del arte real.
La verdadera regularidad es la del alma, no la del sello.
La División: Una Herida Dentro de la Masonería
El énfasis excesivo en la regularidad ha provocado rupturas internas. Obediencias que no se reconocen entre sí, hermanos que no se saludan y logias que compiten por legitimidad. Esta fragmentación contradice la esencia de la masonería: la unión universal de los hombres libres y de buenas costumbres.
En lugar de construir puentes, algunos muros se han levantado dentro del templo simbólico. Y es allí donde debemos reflexionar:
“¿De qué sirve la regularidad externa si hemos perdido la fraternidad interna?”
La Regularidad Como Herramienta, No Como Frontera
La regularidad tiene su utilidad: garantiza orden, tradición y coherencia. Pero no debe convertirse en un instrumento de exclusión. En la masonería moderna, donde la información y las ideas fluyen libremente, es necesario redefinir el concepto de regularidad para hacerlo más humano, espiritual e incluyente.
La masonería del siglo XXI necesita más puentes y menos fronteras, más reflexión y menos dogma, más fraternidad y menos burocracia.
La Regularidad del Corazón Masónico
Un masón no se define por la logia que lo reconoce, sino por su conducta, su búsqueda de la luz y su trabajo silencioso por el bien común.
Mientras exista un hombre o una mujer que viva los valores de la verdad, la justicia y la fraternidad, la masonería seguirá viva, más allá de los títulos y las obediencias.
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