Masonería, conspiraciones actuales y el riesgo de creer ciegamente
He escuchado a lo largo de los años cientos de historias donde se nos coloca como protagonistas ocultos de la política, la economía mundial y hasta del destino de la humanidad. Algunas de esas narrativas son tan atractivas que parecen sacadas de una novela de misterio. Sin embargo, es importante analizarlas con espíritu crítico, porque las teorías de conspiración no solo distorsionan la realidad, sino que también generan miedo, desconfianza y manipulación social.
Hoy quiero hablar de tres conspiraciones actuales que vinculan a la masonería con la sociedad política y económica, y mostrar qué hay detrás de ellas y por qué creer en ellas puede ser peligroso.
La masonería y el control político mundial
Una de las teorías más populares afirma que los masones manejamos gobiernos desde las sombras, colocando presidentes, manipulando elecciones y controlando parlamentos. Según esta narrativa, toda decisión política estaría diseñada en “templos secretos”.
La verdad es que la política es compleja y está llena de intereses visibles: partidos, empresas, grupos de poder y movimientos sociales. Atribuirlo todo a una “sociedad secreta” no solo es simplista, sino que desvía la atención de los problemas reales: la corrupción, la falta de educación cívica y la debilidad de las instituciones.
Los masones y la economía global
Otra idea recurrente es que controlamos los bancos, la inflación y hasta las crisis financieras, como si un pequeño grupo decidiera cuándo un país prospera o se hunde.
El problema de este mito es que oculta cómo funciona realmente la economía: mercados, decisiones políticas, desigualdad estructural, especulación financiera y modelos de consumo. Culpar a una supuesta logia universal es una forma de evadir responsabilidades colectivas.
Lo peligroso de esta teoría es que fomenta la desconfianza hacia todo: instituciones, monedas, incluso el trabajo individual. Cuando creemos que “todo está arreglado”, perdemos la motivación de actuar para mejorar nuestra realidad.
La masonería y la sociedad secreta del futuro
La tercera conspiración que circula en redes sociales es que los masones estamos diseñando un “nuevo orden mundial”, una sociedad de control total con vigilancia, manipulación cultural y eliminación de libertades.
Si bien es cierto que vivimos una época marcada por la tecnología, la inteligencia artificial y la concentración de poder, atribuirlo a la masonería es una distracción. El verdadero debate debería girar en torno a la ética de las corporaciones tecnológicas, la transparencia de los gobiernos y el impacto de las redes sociales en nuestra vida cotidiana.
Creer en este mito puede ser peligroso porque convierte la crítica social en paranoia, y en lugar de exigir justicia, democracia y derechos, se cae en la pasividad del miedo.
Las conspiraciones sobre la masonería, la política y la economía son atractivas porque ofrecen una explicación simple a problemas complejos. Sin embargo, creer ciegamente en ellas es peligroso: nos vuelve vulnerables a la manipulación, refuerza prejuicios y evita que busquemos soluciones reales.
mi invitación es a la reflexión crítica, a no dejarnos llevar por lo que circula en redes sociales sin contrastar información. El verdadero trabajo no está en temer a “sociedades secretas”, sino en construir una sociedad más justa, participativa y consciente.

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