Cuando el poder necesita relatos… y el símbolo se vuelve peligroso
Toda época crea sus mitos dominantes. No importa cuán racional o tecnológica se proclame: el ser humano no vive sin relatos. La diferencia está en quién los controla y con qué propósito. Aquí es donde la mitología masónica deja de ser decorativa y se vuelve profundamente incómoda para el poder político moderno.
Porque mientras la política crea mitos para obedecer, la Masonería trabaja símbolos para despertar.
Y eso siempre ha sido un problema.
El mito político moderno: salvadores, enemigos y promesas rápidas
Los mitos políticos actuales —de derecha, izquierda o centro— comparten una estructura infantil:
-
Un salvador (líder, partido, ideología)
-
Un enemigo absoluto (el otro, el disidente, el crítico)
-
Una promesa de redención colectiva
-
Y un culpable eterno que justifica el fracaso
Es la mitología más antigua del mundo… vendida como novedad.
Por eso nunca ha sido popular entre los fanáticos.
Nacionalismo: el mito de la identidad pura
El nacionalismo moderno funciona como una mitología tribal:
-
“Nosotros” somos los buenos
-
“Ellos” son la amenaza
-
La historia se edita
-
El pasado se idealiza
Revolución eterna: el mito del cambio sin transformación
Muchos discursos políticos hablan de revolución, pero evitan una palabra peligrosa: responsabilidad personal.
Cambiar el sistema sin cambiar al individuo es solo reemplazar ídolos.
La mitología masónica es brutalmente honesta:
-
No hay revolución exterior sin trabajo interior
-
No hay justicia social sin ética personal
-
No hay igualdad real sin dominio del ego
Por eso incomoda tanto a los movimientos que viven del resentimiento: les quita la excusa.
El mito del progreso ilimitado
La Masonería pone una cuña peligrosa:
No todo avance es evolución.
Ese cuestionamiento es dinamita simbólica.
El mito del pueblo bueno
Y eso, en tiempos de propaganda emocional, es casi contracultural.
¿Por qué la Masonería sobrevive a los mitos políticos?
Porque los mitos políticos envejecen rápido:
-
Cambian de líder
-
Cambian de enemigo
-
Cambian de narrativa
La mitología masónica no depende del poder, ni de la moda, ni del momento histórico. Su núcleo es eterno porque toca lo que no cambia: el conflicto interno del ser humano entre ignorancia y conciencia.
El símbolo permanece.
Una verdad que incomoda
La mitología masónica no compite con los mitos políticos modernos: los desenmascara. Les recuerda algo peligroso en cualquier época:
Ese mito —sobrio, exigente y silencioso— sigue siendo más subversivo que cualquier consigna.
.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario