La Semilla de la Masoneria.
La filosofía masónica, con sus principios de libertad, igualdad, fraternidad, pensamiento crítico, ética social y perfeccionamiento humano, no se quedó encerrada en los templos. Salió a la calle. Y cuando salió, lo hizo sin mandil ni joyas visibles, pero dejó huella.
La primera verdad incómoda
Asociaciones directamente ligadas a la tradición masónica
Órdenes juveniles y formativas
Aquí no hay misterio, solo pedagogía ética:
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Orden DeMolay
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Hijas de Job
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Orden del Arco Iris para Niñas
Estas organizaciones transmiten valores masónicos esenciales: liderazgo, responsabilidad, servicio, honor y autocontrol. No fabrican masones; forman ciudadanos. Y eso, hoy en día, ya es revolucionario.
Asociaciones civiles inspiradas en los postulados masónicos
Rotary, Leones y clubes de servicio
No son logias. Nunca lo han sido. Pero negar la influencia masónica en su origen es desmemoria histórica.
Comparten pilares claros:
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Servicio desinteresado
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Ética profesional
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Fraternidad sin distinción religiosa o política
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Compromiso social real (no de discurso)
Mientras algunos gritan virtudes en redes sociales, estas asociaciones trabajan en silencio. Muy masónico, por cierto.
Humanismo, librepensamiento y sociedades laicas
Las asociaciones humanistas, librepensadoras y educativas heredan directamente la tradición masónica ilustrada:
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Defensa de la libertad de conciencia
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Separación entre dogma y Estado
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Educación crítica
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Dignidad humana como eje central
No necesitan compás ni escuadra para ser hijas conceptuales de la Masonería. Les basta con pensar sin permiso.
Movimientos históricos con raíz masónica
Aquí conviene ser claros y, si es necesario, incómodos.
Muchos procesos:
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Independentistas
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Republicanos
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Constitucionalistas
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Reformistas educativos
fueron impulsados por hombres formados en logias. No porque la Masonería fuera un partido político —nunca lo ha sido—, sino porque enseñó a pensar en términos de libertad, ley y responsabilidad social.
La historia no lo oculta; solo algunos prefieren no leerla.
ONGs y asociaciones modernas: el eco masónico
Hoy vemos organizaciones que hablan de:
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Derechos humanos
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Justicia social
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Inclusión
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Educación ética
Sin saberlo, repiten el lenguaje masónico del siglo XVIII. La diferencia es que ahora se grita; antes se reflexionaba primero.
Lo que la Masonería no hace (y nunca hará)
La Masonería incomoda, porque obliga a pensar, a pulirse, a mirarse al espejo antes de señalar al mundo. Por eso inspira, pero no dirige.
Las asociaciones basadas en la filosofía masónica existen, aunque no siempre lo sepan. Están ahí donde alguien decide:
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Servir sin aplausos
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Pensar sin fanatismo
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Construir sin destruir
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Dialogar en vez de imponer
La Masonería no busca protagonismo. Forma conciencias. Y una conciencia despierta siempre termina fundando algo mejor.
Eso —aunque a algunos les moleste— sigue siendo profundamente subversivo.
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