La importancia de los Pasos Perdidos
En una época donde el hombre moderno corre, produce, publica y aparenta… detenerse parece un acto subversivo. Y, sin embargo, dentro del lenguaje simbólico de la Masonería existe un concepto profundamente incómodo y extraordinariamente vigente: los Pasos Perdidos.
¿Qué son los Pasos Perdidos?
En el simbolismo masónico, los Pasos Perdidos representan ese espacio previo al ingreso al Templo. No es aún el lugar del ritual, ni el mundo profano. Es un umbral.
Y como todo umbral, incomoda.
Es el sitio del tránsito interior, de la duda, de la preparación. El lugar donde el hombre deja atrás la prisa externa y comienza a enfrentarse consigo mismo.
El hombre moderno le teme al silencio
Vivimos una crisis de atención. El hombre contemporáneo no soporta el vacío; lo llena con notificaciones. No tolera el silencio; lo cubre con podcasts. No acepta la incertidumbre; la reemplaza con opiniones rápidas.
Pero el problema no es la falta de información. Es la falta de digestión interior.
Los Pasos Perdidos son el recordatorio de que no se puede entrar al Templo —metáfora del trabajo interior, la ética, la conciencia— sin antes atravesar un espacio de cuestionamiento personal.
Y aquí comienza la crítica.
¿La Masonería vive realmente sus Pasos Perdidos?
Si la masonería se convierte en rutina protocolaria, en repetición mecánica de símbolos, entonces los Pasos Perdidos se reducen a un pasillo físico.
El problema es que incluso dentro de las logias puede infiltrarse el mismo mal del mundo profano: la prisa por el reconocimiento, el grado, el cargo, la jerarquía.
Se quiere entrar al Templo sin haber caminado los Pasos Perdidos.
Y eso es espiritualmente peligroso.
Pasos Perdidos y salud mental: una lectura contemporánea
En una sociedad marcada por ansiedad, estrés y crisis de identidad, el simbolismo de los Pasos Perdidos es más actual que nunca.
Hablan de:
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Pausa consciente
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Reflexión ética
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Autoconocimiento
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Disciplina interior
En términos modernos de búsqueda espiritual y desarrollo personal, los Pasos Perdidos representan la diferencia entre reaccionar y responder.
Sin ese espacio intermedio, el hombre moderno se convierte en un ser reactivo: emocional, polarizado, superficial.
Con ese espacio, puede convertirse en un constructor consciente de sí mismo.
Crítica ácida: el peligro de ignorarlos
Si la masonería no entiende la importancia de los Pasos Perdidos, corre el riesgo de reproducir la misma superficialidad que critica del mundo exterior.
La dimensión iniciática del umbral
El verdadero trabajo masónico no comienza dentro del Templo. Comienza antes.
En ese espacio simbólico, el hombre deja sus máscaras sociales. Ahí no importa su profesión, su estatus, su influencia digital. Solo importa su disposición a transformarse.
Y en un siglo saturado de espectáculo, eso es revolucionario.
La pausa como acto de rebeldía espiritual
El hombre moderno está agotado porque nunca se detiene. Está espiritualmente vacío porque nunca se escucha.
La importancia de los Pasos Perdidos radica en recordarnos que no hay construcción sin reflexión previa. No hay templo interior sin silencio consciente.
Hoy más que nunca, la masonería necesita reivindicar ese espacio simbólico como una herramienta viva de transformación, no como una anécdota arquitectónica.
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